La inteligencia humana es una cualidad que presenta muchas dificultades para su estudio.
Tienes perfectamente claro lo que quiere decir la palabra inteligencia. Pero tienes que definirla, deja de estar tan claro y aparecen las. ¿Es una cualidad única?, ¿bien diferenciada?, ¿se define a través de las capacidades humanas? Si es así, ¿qué capacidades debo considerar que forman parte de la inteligencia? Muchas dudas, ¿verdad?

Intentemos aclararnos un poco…

definir la inteligencia

Empecemos por lo “fácil”, la definición semántica que nos da la Real Academia de la Lengua: inteligencia. Es una definición poco precisa que alude a muchas otras cosas.

Quizá nos ayude mejor la biología, que define la inteligencia como la capacidad que nos permite adaptarnos a situaciones nuevas para sobrevivir y solventarlas con éxito. Para la biología la inteligencia es un rasgo individual, distintas personas responderán de forma diferente ante una misma situación.

Pero esta capacidad de adaptación, quizá innata, variará si tenemos una serie de conocimientos y herramientas previas que nos permitan solventar mejor esa situación novedosa. La educación, que nos proporciona un conocimiento teórico, laexperiencia, la situación emocional… todo eso ¿no influirá también en nuestra respuesta?

Y qué hay del entorno. La situación cultural o social en que nos encontramos, ¿influye en la respuesta? Lo que en un entorno parece una respuesta inteligente, ¿sigue siéndolo en otro entorno social diferente?

Difícil definir esta dimensión humana que llamamos inteligencia. Creo que podemos partir de la base, en la que seguramente todos estaremos de acuerdo, de que la inteligencia es el resultado de los procesos mentales humanos y que depende del momento evolutivo de cada persona –de su neurodesarrollo–. Si aceptamos esto volvemos al gráfico que tanto me gusta, en el que queda claro como esos procesos mentales dependen de muchos factores, tanto biológicos como del entorno.

Neurodesarrollo factores

 

Vemos que el debate está lejos de resolverse, en mi opinión, no hay una conclusión definitiva sobre qué es la inteligencia humana. Es un debate que va más allá de lo puramente biológico, de la medicina o la psicología, para adentrarse en la filosofía y las ciencias sociales.

Eso dejando de lado la inteligencia de otras especies animales o la inteligencia artificial…

Pero los humanos somos tozudos y necesitamos las definiciones para trabajar. Así que en un intento de llegar a un consenso, casi todo el mundo acepta como válida la definición de Passer y Smith (2007):

“Inteligencia es la habilidad para adquirir conocimientos, pensar y razonar con eficacia, y manejarse en el entorno de modo adaptativo.”

Esquematizando podemos decir que la inteligencia necesita de tres elementos:

  1. la capacidad de adquirir conocimientos
  2. los conocimientos adquiridos
  3. y el uso que hacemos de ellos.

La capacidad depende de la herencia biológica, los conocimientos de las oportunidades educativas a las que tengamos acceso y como los usamos de nuestra experiencia previa.

 

medir la inteligencia, ¿es eso posible?

A los humanos nos gusta medir, ordenar, clasificar… Porque así es como funciona nuestro cerebro, conociendo el entorno intenta anticipar mejor lo que va a suceder para planificar eficazmente sus actuaciones.

En este afán de medir, intentamos medir también la propia actividad cerebral, la inteligencia, y así decimos que hay personas con una inteligencia normal, otras con una inteligencia por debajo de lo normal y otras por encima de lo normal. Una medición que implica una comparación.

Esta forma comparativa de “medir” la inteligencia nace del encargo que el Gobierno Francés hace a Alfred Binet en 1905. Debido a la promulgación de la ley de escolarización obligatoria, era necesario identificar a aquellos niños que requieran una atención especial. Junto a Théodore Simon diseña una escala métrica de inteligencia –escala Binet-Smon– que será el embrión de los test de inteligencia actuales.

La escala de Binet-Simon se basa en comparar las respuestas de un niño concreto con las respuestas que dan la mayoría de niños de su misma edad. Y eso hacen también los tests de inteligencia actuales, relacionan la inteligencia de un individuo con la de su grupo de edad. Se trata pues de una división, de un cociente,

el cociente intelectual (C.I.)

cociente intelectual

La edad mental, concepto introducido por el propio Binet, es el grado de desarrollo de la inteligencia a una edad cronológica determinada. Si la edad mental y la cronológica coinciden, la relación será de 1 y su cociente intelectual 100.

La edad mental no tiene porque coincidir con la edad cronológica y podemos encontrar que la relación sea inferior o superior a la esperada.

El problema, como siempre en temas de neurodesarrollo, está en definir lanormalidad. ¿Cómo sabemos cual es el grado de desarrollo de la inteligencia para cada edad? En realidad no lo sabemos. Pero con este afán de medir, intentamos utilizar una serie de instrumentos prediseñados –tests de inteligencia– que han sido validados en una población concreta, por ejemplo los niños españoles entre 6 y 17 años. Las respuestas que nos darán tendrán una distribución normal –conocida como campana de Gauss– y se considerará que el número de respuestas correctas que dé la mayoría de niños de una edad determinada, es el equivalente a la edad cronológica.

En el siguiente gráfico, en las coordenadas horizontales se representan las puntuaciones de CI y en las verticales el número de niños con esas puntuaciones. Cuanto más nos alejemos del centro, el grueso de niños con puntuaciones alrededor de 100, más difícil es encontrar a algún individuo, tanto hacia la derecha como hacia la izquierda. En la práctica el 95% de la población tendrá un CI entre 70 y 130 puntos. Solo el 0’5% de la población supera los 145 puntos o está por debajo de los 55.

nivel de inteligencia

Se considera que la inteligencia es normal cuando el CI de una persona está entre 85 y 115. Las personas con un CI por debajo de 85 empiezan a tener dificultades en su desempeño intelectual y se habla de discapacidad intelectual, por encima de 115 se habla de inteligencia superior.

Pero no olvidemos que el origen de todos estos tests era identificar a los alumnos que necesitaban una educación especial para evitar su exclusión del sistema educativo. Es decir, se trata de tests que tienen en cuenta competencias necesarias para el éxito académico –educación–, pero que no valoran las habilidades que nos permiten sobrevivir en nuestro entorno –adaptación–.

limitaciones del cociente intelectual

Utilizando únicamente la medida del CI equiparamos la capacidad intelectual al rendimiento académico y no tenemos en cuenta otras competencias imprescindibles para la vida, como las habilidades sociales, la autonomía personal y las emociones.

Si pensamos que la inteligencia es el resultado de nuestros procesos mentales y que su principal función es permitirnos una mejor adaptación a nuestro entorno, no podemos obviar todas estas otras competencias no medibles en un CI.

El CI mide la inteligencia general, concepto utilizado en psicología definido por  la capacidad general de pensar y resolver problemas en un tiempo dado. Para ello se exploran tres áreas principales de capacitación:

  • la inteligencia lógica – relacionar entre sí diferentes elementos presentados en conjuntos complejos
  • la inteligencia numérica – utilizar con método los datos numéricos
  • inteligencia verbal – comprender y utilizar correctamente los datos verbales y las sutilezas del idioma

Pero deja fuera muchas otras capacidades humanas útiles para nuestra supervivencia como la imaginación, la creatividad, las habilidades motoras, las emociones…

Por tanto para poder valorar la capacidad de un individuo de adaptar los conocimientos que ha adquirido para sobrevivir en su entorno, no basta con valorar su capacidad de responder correctamente ante un problema concreto sino que es necesario también tener en cuenta su habilidad para explorar todas las respuestas posibles a problemas más complejos que requieren de la imaginación y de soluciones creativas.

el reto educativo

Teniendo en cuenta el origen de las escalas de medición de la inteligencia, parece claro que los planes académicos de aprendizaje se han diseñado para adquirir los conocimientos necesarios para tener buenas competencias lingüísticas, numéricas y lógicas, dejando fuera otras habilidades imprescindibles para el buen desarrollo de la persona como las relaciones sociales, la autoestima o las emociones.

Lo que en inicialmente se diseñó para no dejar atrás a niños con dificultades y tener una escuela que incluyera a todos, es actualmente un obstáculo que deja fuera a muchos niños que, estando por debajo o por encima del CI normal, fracasan pero tienen otras habilidades no medibles académicamente y que les permitirán desarrollarse con buen empeño en su vida adulta.

En un mundo claramente cambiante en el que lo social y el conocimiento compartido son cada vez más importantes es necesario repensar una escuela que tenga en cuenta estos aspectos, una escuela en la que el individuo y su desarrollo personal sean mucho más importantes que alcanzar unas determinadas competencias académicas.

Permitidme una licencia poética y que cite a Dumas. 😉

¿Cómo es que, siendo tan inteligentes los niños, son tan estúpidos la mayor parte de los hombres? Debe ser el fruto de la educación. –Alejandro Dumas.